jueves, 29 de octubre de 2015

"Nos pondremos en situación"

Desde pequeña siempre me han denominado "regordita", se dice que va en los genes y en el metabolismo y en cierto modo es así; toda mi familia por una de las ramas es "ancha" y yo he heredado esto.
De pequeña siempre he sido "la gorda" del grupo de amigos; aunque en realidad no me ha causado ningún tipo de problema puesto que he tenido una vida plena y con salud. En la adolescencia quizás fuese el momento más crítico, puesto que empiezas a pavonear y no te ves como el resto de las chicas, pese a eso, siempre he sido feliz y no he alcanzado tener un complejo por esto.

Con el paso de los años, en torno a los 23, tuve un problema de espalda algo complicado. En aquel momento rozaba la friolera de los 110 kg de peso; evidentemente, hice dieta bajo la supervisión de un endocrino; en la que sencillamente era comer sano y hacer ejercicio, así en dos meses, me puse en 100 kg y todo mejoró. 
Continué manteniendo la constancia pero no veía más resultados, bajar la franja de los 100 kg no estaba siendo nada fácil y al cabo de unos meses con 97 kg desistí.

A lo largo de estes 4 años he estado manteniendo el peso, siempre en torno a los 100kg. Hasta esta última temporada que por unos y otros motivos notaba perfectamente que los estaba reconquistando.

Así que a mes de octubre, me hice la propuesta de año nuevo 2016; volver a empezar la dieta y hacer ejercicio; a ver si con constancia de nuevo podía bajar más de lo que había hecho hace años.

Pero como por arte de magia, recibí una llamada de teléfono de un centro de Burela (Lugo), en el que me regalaban gratis un estudio nutricional y un spa facial; por supuesto me sonó más que raro y así se lo hice saber a la persona que estaba al otro lado del télefono. Resultó que me había invitado una buena amiga, que llamaremos Sabela, y acepté la invitación.

Es ahí donde empieza todo...